viernes, 16 de febrero de 2018

SMART WORKING IN THE MORNING

Como bien sabéis todos nuestros versados seguidores de este blog, hay una corriente en las empresas, sobre todo en aquéllas mas cool, relacionada con la transformación de los espacios de trabajo hacia lugares más abiertos (open space), más colaborativos y que promueven o facilitan la conciliación, denominada como no en inglés, “Smart working” o cosas por el estilo.

No seré yo quien me posicione en contra de esta corriente que en términos generales me parece correcta, aunque considero que algunos se les va de las manos cuando, por ejemplo, deciden eliminar los denominados despachos al Comité de Dirección e incluso al CEO. Una cosa es un despacho tipo ático de 120 m2, con materiales nobles y otra cosa es lanzar a la “pradera” a los pobres directivos y directivas para que sean depredados lentamente.

Lo que ya no me parece ni medio bien, por no decir que linda con la estupidez, es tratar de decir que éste o aquél Smart working es conciliador porque sencillamente ha puesto un sofá naranja del IKEA a la entrada y un futbolín en el office, y dos pelotas muuu gordas por el medio para que la gente se “relaje” sobre ellas. Esto es una tontería muuuuu gorda en Madrid, y en Kuala Lumpur.

Todos los empleados se hacen la foto el día de la inauguración con las pelotas (las azules, me refiero), echando una partidica al futbolín y ya. Jamás nadie los usa porque, entre otras cosas, no se ha producido cambio cultural alguno y se sigue viendo igual de mal jugar al futbolín que hace 1 mes cuando empezó el proyecto del famoso smart working.

Sres. y Sras., la conciliación implica una transformación cultural, entrar de lleno en el liderazgo, en los estilos de dirección, en el modelo de desarrollo y reconocimiento. Es una cosa muy sería que poco tiene que ver con el sillón naranja de la entrada.

¿Qué sucede? Muy fácil, las empresas son, por definición, centros de eficiencia, han aprendido, y si no mal les va a ir, a lograr resultados con la mínima inversión y coste. Si intuyen que pueden ser conciliadores (o parecerlo) poniendo el silloncico, en lugar de trabajar durante muchos meses en la transformación cultural, lo harán. Así de fácil.

Pero yo y algunos más no lo vamos a consentir. Una empresa, un entorno de trabajo conciliador, es algo mucho más complejo, algo mucho más potente. Es una nueva cultura, una nueva forma de hacer las cosas, de promover el cambio. Lo del sillón, el futbolín y las pelotas es otra cosa, aunque lo digamos en inglés.

viernes, 9 de febrero de 2018

Afrontar el futuro con herramientas…. ¿Medievales?


Tras el éxito de la misión espacial Cassini- Huygens en Saturno y sus lunas como Titán, se prepara un siguiente proyecto encabezado por Babieca un vigoroso corcel muy veloz en el que tenemos depositadas grandes esperanzas.

Chicos (y “portavozas”) los desafíos a los que nos enfrentamos son enormes, TODOS y TODAS debemos ponernos ya a ello sin esperar al político de turno que no se entera.

Sin embargo, ahí veis a la mayoría desando llegar a las Lunas de Saturno: Encélado, Japeto, Rea, Hiperión, … hasta 30. ¿azuzando a Babieca?

¿Qué a qué me refiero?

En la era de la tecnología, del mulititask, de la información multicanal, seguimos teniendo un profesorado medieval quejándose de que sus esfuerzos son en vano. Pero ¡alma de Dios!, ¿dónde vas ángel de amor?

Los adolescentes que conviven conmigo, y en general media humanidad, la que tiene 25 años o menos es incapaz de prestar atención a un tema más de 10’. ¡Están sobreincentivados!
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Y tú querido profesor vas con tu pizarrica, ojo que en el instituto de mis hijas habiendo “pizarras digitales”, más de la mitad de los profesores incluyendo al director, las banalizan y minusvaloran continuando con la pizarra de tizas, también llamada encerado. En la etapa en la que se puede viajar al interior de una pirámide maya en 3D, lo contamos mal contado y a lo sumo con una fotico en el libro igual que se haría en un monasterio cisterciense. ¿Pero qué broma es esta? La memoria ya no es tan importante, todo está en Google. Yo mismo, recurro constantemente a google y a la Wikipedia para recordar nuestra historia y miles de cosas.

No podemos afrontar el futuro desde el medievo, lo pagaremos caro, por lo menos las clases medias que no podemos mandar a nuestros hijos a un prestigioso cole, lo sabemos,  y los políticos lo consienten, pues temen enfrentarse a los sindicatos.

¿Y la empresas? Aunque prometo abordar otro día este tema, con mayor profundidad sólo una idea dejaría explicar por qué seguimos en el medievo…

Los “tornos de entrada”. Sí, ya sé que los hemos modernizado, que funcionan con huella digital o incluso con el iris ocular, que algunos “calzan” hasta luces estroboscópicas… ná!!

Eso no sirve nada más que para saber si alguien entra a mis instalaciones.

En la sociedad del conocimiento, la diferencia entre “entrar” y “aportar” es abismal. A mí me da igual el absentismo, es un indicador que correlacionan poco y mal con los resultados en una economía de servicios, yo quiero otros parámetros o analytics, poniéndonos estupendos.

El compromiso, por ejemplo, el orgullo de pertenencia, que correlacionan mucho más y mejor.

Demos un último vistazo a Babieca (que por cierto… creo que no es yegua), es un buen recuerdo, sirvió para ganar batallas, sin duda sin ella no estaríamos aquí, decid adiós, los desafíos son enormes, ya!!

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viernes, 2 de febrero de 2018

El glamour de RRHH desde la óptica de… un cajero / cajera de Carrefour

Cuando en Recursos Humanos nos ponemos estupendos, no hay quién nos pare, que si coaching, mentoring, outplacement, relocation, engagement, smart working, inclusion, diversity, total rewards, etc.

No sé por qué, cada vez que escucho todo esto a la DRH de turno, pienso en el cajero / cajera de Carrefour y digo ¿qué pensará de nosotros este hombre / mujer? Algo así como,… ¿métete la tontería, la frivolidad, el falso glamour por dónde te quepa?

Ojo! Que cuando digo cajero / cajera obviamente es una forma de escribir, pues también me refiero a los camareros/as,  los dependientes y dependientas de ZARA y a cientos de miles de trabajadores del comercio, a los que trabajan en una estación de servicio, a los del call center, es decir… como a unos cuántos de millones de puestos de trabajo!!

Quizás, la mejor medida de conciliación para un cajero/a seria déjale salir 15 minutos antes y se acabó la vaina. Yo  le puedo poner un sillón naranja a la entrada de la oficina y un ping pong en el office donde come ¿para seguir provocando?
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El sector y el puesto condicionan notablemente la conciliación hasta el punto de ser lo que más influye en nuestra oferta o propuesta de valor.

Si algo he aprendido en estos mis de 10 años trabajando en efr, es que ¡tonterías las justas! Pregunta, pregunta y esfuérzate, pero el smart working las grandes bolas azules por la oficina lejos de ayudar, encabronan en muchos casos.

Cuando hablamos de estos temas tan modernos se nos olvida que somos un país de servicios con mano de obra intensiva, que trabajamos los domingos para que los turistas se entretengan y sigan viniendo.

Que el Silicon Valley está muy bien, pero que mi vecino y mi prima, trabajan en Leroy o en Media Markt y no son analistas del bigdata.

Y digo yo, ¿habrá que pensar algo también para ellos y ellas no? ¿o les decimos lo siento chata /chato a ti no te ha tocado conciliar, has llegado tarde pero te pongo un futbolín ahí donde te cambias para que ... cuelgues la chaqueta...

Va una propuesta, sólo una que estoy desgastado.

En comercio o retail o como queramos llamar, ¡que nadie trabaje más de 2 domingos al mes, y en las empresas más cool sólo 1 / mes!

Ah! Que esto no es Smart ni guay, pues decírselo a los que trabajan los 4 del mes. Ya es un avance, es complicado para las empresas, les obliga a organizarse a tener que seleccionar empleados sólo para los fines de semana, que en este país es algo muy complicado, pues los universitarios, los fines de semana beben como cosacos pero de currar nada.

¿Empezamos por esta medida? Librarás dos fines de semana al mes, empieza a disfrutarlos, a soñarlos…. ¿Es poco, es mucho? Para unos cuántos, una maravilla.

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viernes, 26 de enero de 2018

Natalidad y emigración o … de cómo de atrevida es la ignorancia..


Ante la escasez de nacimientos en nuestro país y con un futuro nada halagüeño, pues las previsiones de la mayoría de demógrafos es que no superemos el  1,4 hijos por mujer en edad fértil (1,3 en la actualidad) en los próximos 20-30 años, caben pocos optimismos. Pero, todavía  me sigo encontrando a algunos que dicen “esto lo arreglará la emigración”.

Curiosamente la última vez que lo escuché fue en el País Vasco donde la cultura es más arraigada. ¿Cambiaremos la cuadrilla, los txiquitos, el txoco, el Aberrieguna por el Ramadán, el nacimiento del profeta o la fiesta del sacrificio?

Porque ésta fue mi respuesta, si valoras tus valores, tradiciones, costumbres, … creo que tendríamos que protegerlos ¿verdad?

La ignorancia es muy atrevida dice mi madre, y en este asunto de la emigración hay mucha ignorancia y mucha frivolidad.

Pensamos que podemos atraer emigración, por supuesto cualificada y mal pagada, cuando queremos, donde queremos y, lo que es más sorprendente, deseamos que luego cuando nos apetezca podemos “repatriarles”, ya que ahora con la crisis ya me apetece otra vez ser camarero o albañil.

Configurar un proyecto país en base “sólo” a la emigración es una barbaridad.

Obviamente, estamos en Europa y sí o sí, vamos a necesitar mano de obra con una mediana cualificación, pues estamos ya en el denominado invierno demográfico.

En 2016 y en 2017 el crecimiento vegetativo ha sido negativo, y a partir de 2025 – 2030 cuando las primeras cohortes generacionales, los babyboomers, comiencen a jubilarse, el déficit de mano de obra comenzará a ser más visible para en lo peor del invierno demográfico, a partir de 2040 necesitar unos 200.000 personas /año como fuerza laboral.

En España hemos tenido la fortuna de recibir un tipo de inmigración muy “amable”. Especialmente la latinoamericana con una cultura y valores muy alineados y con un sentimiento de “obediencia” impensable para otras culturas. La emigración de Europa del Este, especialmente Rumanía y Polonia siendo culturalmente algo más alejado y nos ha provisto de buenos profesionales con una cultura bastante similar con la que convivimos bien.
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Ambas procedencias estarán agotadas de cara al 2030 -2040. CentroAmérica continuará exportando población pero hacia EE.UU y será mínima su presencia en España. No somos atractivos para India, y en general para Oriente, en comparación con otros lugares como UK.

¿Qué nos quedará? El África más islamizada, ni tan siquiera Marruecos, Túnez y Algeria sino parte del África Central y Subsahariana.  Estas culturas que consideramos más “alejadas”, aunque ya sé que es políticamente incorrecto decirlo (pero como yo no voy a ser político ni harto vino).

Recibiremos ciento de miles de emigrantes africanos de países con ideología extrema con el consiguiente choque cultural que ya están viendo otros países, más expuestos que el nuestro, como Francia.

Culturas que por cierto tienen una natalidad muy superior (Níger 8) y que aunque disminuyen un poco el llegar a “Tierra Santa”,  seguirán mostrando grandes diferencias con nuestro paupérrimo 1.3, 1.4 ó 1.5 en el mejor de los casos.

¿Tenemos que ponernos a tener hijos como si no hubiera un mañana?
Pues algo de eso, o por lo menos tomar decisiones que creen un entorno de respeto, un marco favorable a la paternidad y sobre todo la maternidad, porque de lo contrario “estamos fritos”.

Todo lo que podemos hacer, hagámoslo y “al cuadrado” pues todo ello sólo servirá ya para paliar, para amortiguar el problema., no lo solucionará.

Pongamos en marcha políticas públicas natalistas. Las políticas natalistas no son de derechas ni de izquierdas son DE PAÍS, con MAYÚSCULAS.

Y por favor, a los que os digan “esto lo arregla la emigración” decidles que no es tan fácil, que de hecho es algo muy complejo, que nos acarreará muchas dificultades y que la ignorancia es muy pero que muy, atrevida.

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viernes, 15 de diciembre de 2017

Si quieres ser sostenible, ... cárgate a un hijo!

Me interesa mucho este aspecto, la relación entre el Desarrollo Sostenible y la natalidad ¿El planeta está superpoblado? ¿Se agotarán los recursos?

No creo que lo resuelva en este post así que ... to be continued.

Hoy (que no deseo sobrecargar mucho vuestra materia gris bajo la calavera) quiero sólo llamar vuestra atención y ya profundizaremos otro día más en las teorías Maltusianas que tanto daño están haciendo a mi entender...

Reproduzco fielmente la carta que acabo de enviar a la revista National Geographic en su edición española 

pero para que podáis comprenderla y valorarla , mirad primero su artículo del número diciembre 2017 ¿Qué puedo hacer para paliar el cambio climático?


y ahora sí, la carta!

Estimados Sres y Sras,

Leo mensualmente su revista con sumo interés pues su rigor está fuera de toda duda … pero todo escritor echa un borrón.

Me ha sorprendido negativamente en el número de diciembre 2017 su reportaje: ¿Qué puedo hacer yo para paliar el cambio climático?  Y concretamente la solución número: “tener un hijo menos“

Claro y… ducharme menos ¿no? O.. cortar el suministro eléctrico a quien no pueda pagarlo, o…


Sres, la diferencia entre una máquina , un algoritmo y un humano es que éste filtra sus decisiones a través de un código ético. No me parece de recibo en una entidad como la suya este tipo de estudios o conclusiones máxime,  cuando permítanme recordarles que en España nuestra natalidad es de 1, 2 – 1, 3 hijos /mujer edad fértil , una de las más bajas del mundo, lo que sin dudar,  nos proyecta en el 2050 como el segundo país más envejecido del mundo tras Japón  y hace de la natalidad y su consecuencia el envejecimiento poblacional, el mayor desafío al que nos enfrentamos. Esto es ciencia.

Espero sus comentarios y trasládenle por favor de mi parte a “Seth Wynes  &  Kimberly “ autores del Estudio que, si hay prisa por frenar el  cambio climático también podemos aniquilar a la mitad de la raza humana en este momento. Por cierto el algoritmo lo admitiría con excelentes resultados.

Un placer, Nat Geo


Creo que es suficientemente explicativa ¿verdad? 

A mí, la verdad se me ocurren muchas formas de ser sostenible desde lo ya indicado de no ducharse. En mi generación lo hacíamos de pequeñitos una vez por semana, y estamos vivos. Otra posibilidad sería  abandonar la climatización de nuestros edificios o dejar de llevar ropa...

España, Europa, Norteamérica, buena parte de Sudamérica, buena parte de Asia y Oceanía, viven en un grave problema de envejecimiento.

El envejecimiento tiene dos caras o.... numerador y denominador. En el primero la natalidad ¿Qué podemos hacer para aumentarla? En el denominador la esperanza de vida.
Es decir, a más esperanza de vida, más envejecimiento , con una misma tasa de natalidad.

No me atrevo a preguntar a los autores de estudio, cómo arreglarían ellos o ellas el problema del envejecimiento, no vaya a ser que en su misma línea argumental digan: ¡Hombre, está claro haciendo que la gente viva menos años! y vengan a nuestra mentes imágenes de ancianos "invitados" a perecer en pro del Desarrollo Sostenible.

Necesitamos más niños, más natalidad y no menos, señores de National Geographic, e insistiré en ello, pero eso será en otro post.

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viernes, 1 de diciembre de 2017

¿Por qué la conciliación es una decisión personal?


Vivimos en un país, o en dos o tres, ya no sé…, cuya cultura arraigada es echar la culpa a los demás, olvidándonos de la cuota de responsabilidad que todos tenemos, y en esto de la conciliación... no hay diferencias.

Que en España no se concilie, es culpa de Rajoy y de mi jefe, a partes iguales o no, pero desde luego nunca mía.

Si Rajoy nos dice, mire usted, yo puedo ayudarle a conciliar pero debo incrementar sus impuestos y concretamente el IRPF en 10 puntos, lo llamaremos loco o cosas peores.

Si nuestro jefe nos dice, querido/a yo puedo ayudarte pero queremos que mejores tu eficiencia / productividad y por supuesto tu compromiso, le/la llamaremos tirano u otras cosas peores.

La conciliación es una decisión individual que parte de la más absoluta responsabilidad personal.

Es como lo de ser padre o madre,.. ¡claro que cambia la vida! ¡Afortunadamente! Y claro que te va a exigir mucho.

¿Cuál es el rol de la empresa en este lío de la conciliación? Ordenando de menos a más…
  1. Conocer tu plan de vida. Tus necesidades y expectativas, sobre todo aquellas más relacionadas con aspectos esenciales.
  2. Respetarlas. Que no es poco.
  3. Apoyarlas ¿Cómo? Organizando el trabajo para que impacte lo menos posible en tu proyecto,  en tus decisiones…
  4.  Y, … sólo para tops. Influir, es decir ir más allá. No sólo estar atento a tus decisiones, sino en la medida de sus posibilidades contar a la gente cuál es el modelo de éxito que funciona. Los pros y contras de unas y otras decisiones. En el ámbito efr, éste último corresponde a las empresas excelentes o de rating A ya que es verdaderamente complejo y exigente llegar a ellas.

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En definitiva la  decisión de conciliar,  es como la motivación que uno debería traerla de casa. Tu empresa una vez conocido tu “plan de vida”,  debería respetarlo primero y apoyarlo después. Pero qué sucede, que estamos anclados y atascados en un concepto retrógrado del trabajo en el que el empresario/a vil y ruin explota, y por tanto, para purgar parte de sus penas, debe dar sin esperar. Lo mismo con la conciliación. Por tanto, no transforma, no es bidireccional y ... acaba NO otorgándola, porque ,.. ¿para qué? Si hay que ir se va pero ir pa ná es tontería.

Tampoco ayuda nada en esto la relación sindical, en la mayoría de los casos decimonónica, ni los departamentos de RRHH… ¿Pero cómo podemos seguir preguntándonos y midiendo absentismo? ¿Qué información nos da? y… ¿y satisfacción? Sigamos así, proporcionando cosas como la conciliación, y preguntando si la peña está satisfecha? La peña no es tonta, lo incluirá , lo asimilará cual paisaje  y seguirá pidiendo más,  cual monstruo de doble cabeza y apetito voraz.

Pregunta por el compromiso, eso es bien distinto, eso correlaciona con los resultados y no la satisfacción. Yo te voy a dar conciliación, claro que sí, pero quiero esperar de ti un mayor compromiso y si tú no estás dispuesto, yo tampoco, así de fácil como en cualquier relación entre personas.

Yo quiero conciliar, lo he reflexionado suficientemente, lo he contrastado, conozco los pros y contras, estoy concernido, determinado y actúo en consecuencia. Si mi empresa no me apoya me voy a otra que sí lo haga. Esa es la verdadera actitud que cambia el mundo.

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viernes, 24 de noviembre de 2017

¿Y yo, cómo podría saber si trabajo en el inframundo?


Y como continuación de la saga ¿Cómo distinguir si trabajas en una secta?, el spin off parte ¿cómo saber si trabajo en el inframundo?

Y es que, si trabajar para una secta puede ser arriesgado, es mucho peor hacerlo en los inframundos, ahí atrapado en el reverso tenebroso, en la baja edad media, en las galeras, rodeado de trolls y de orcos…

Lo primero que deseo dejar claro es que no es una cuestión de tamaño (aquí tampoco).
He conocido inframundos con muchos empleados y empresas “heaven” con muy pocos.
Normalmente lo relacionamos con la pyme haciendo un flaco favor a esas muchas pymes con ambición, con futuro. De hecho Facebook, Amanzon, Apple, etc comenzaron siendo pymes ¿o no?

También es verdad que hay más inframundo en entidades de menor tamaño pero no confundir pyme con llevar tatuado en la frente “nasío pa ser cutre”.
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Como lo que estamos esperando son las preguntas mágicas que me van a permitir si donde curro tiene menos futuro que un pulpo relojero os cuento:
  1. En los inframundos se le llama Sr., al jefe que suele ser el dueño, y que suele ser el amo. Y, … como imagináis no es una cuestión de respeto inicial, sino derivada de ese inmerso placer que les proporciona sentirse en un púlpito y que tú estás allí abajo, en el inframundo…
  2. En los inframundos la emoción dominante es el miedo. Eso hace que no haya colaboradores sino subordinados o, más bien palmeros y aduladores, que repetirán como un mantra las opiniones y decisiones del Sr. Tal, sin cuestionarle nunca.
  3. En los inframundos se habla bajito y moviendo la cabeza para ver si alguien nos escucha. En los inframundos además de miedo, hay confidentes y policía represora. Impera la desconfianza y el control exhaustivo.
  4. En los inframundos no hay conciliación… Todo el mundo cumple estrictamente el horario, conoce las órdenes, por si acaso se “echa un rato más no vaya a ser que el Sr. Tal…” El número de horas presenciales crece exponencialmente al miedo al Sr. Tal, en la misma medida que decrece la innovación y la creatividad.
  5. En los inframundos la gente está alienada, … no es feliz no se ríe, no es alegre y no es positiva. Sólo sirve la opinión del amo y la única sensación placentera es… cuando te pase la mano por el lomo,.. porque en los inframundos no hay manos y espaldas, sino patas y lomos.
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viernes, 17 de noviembre de 2017

La delgada línea entre el orgullo de pertenencia y la pertenencia a la secta


Todos conocemos a alguien que trabaja en una empresa que es la berza!

Nos apabulla con sus ventajas, con sus maravillas y nos da por pensar (y es que en este país somos muuuu mal pensados) éste o ésta la han abducido en la secta fulanita.

Estas expresiones emocionales un tanto incondicionales son muy yanquis, en España y en general, en Europa somos mucho más sosos con el striptease emocional y cuando se trata de empresa mucho más.
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Aquí van algunas sencillas recetas para identificar a los de la secta y aplicarles después el conveniente electroshock de realidad
  •       Los de la secta suelen incorporar a su vestimenta elementos corporativos. Esto va desde la pasable corbatita roja a vestimentas completas, por ejemplo, gente que va con el chándal amarillo a reuniones luciendo palmito y haciendo exhibición de la bandera sueca como si fuera un arenque. El español de a pie cuando su empresa le regala un atuendo corporativo lo entrega al cuñado en Nochebuena y jamás hace uso no vaya a ser que,… le confunda.

  •       Los de la secta llaman a su empresa “la compañía”. La compañía esto o lo otro. Un español de bien se refiere a su empleo de formas distintas que van desde mi empresa para gente muy comprometida o engaged, hasta curro, chiringuito, puto trabajo, mierda de empleo etc, para los ciudadanos medios o semi-engaged.

  •        Los de la secta participan en las actividades que programa “la compañía” en fines de semana o fuera del horario laboral. Jamás un español que se tenga por tal irá un domingo a plantar árboles con una gorra que ponga “la compañía tal”. Los domingos son para pasártelos hablando mal de tu empresa y diciendo a tus seres queridos lo mal que allí lo pasas, jamás acercarías o expondrías a tu familia a esta secta.
Espero que con estas sencillas recetas podáis identificar primero y tomar distancia después de estos “sectarios”. 

Pura ironía amigos, …pero también, …pura verdad.

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viernes, 10 de noviembre de 2017

Smart phones o ¿stone phones?


A mí me asignaron el primer móvil de empresa en el año 1998 y, por supuesto, no era un smart, sino un ‘Stonephone’. Pesaría aquello 120 kilos y abultaba como un melón de Villaconejos.

No fue fácil, tuve que rogar. Estábamos embarazados de nuestra primera hija y con los viajes era un estrés continuo, así que decidí atacar y llorar lo suficiente.

Desde entonces, no he dejado de utilizar esta herramienta corporativa que, debo decir, me ha permitido conciliar un montón aunque también me ha robado algunos momentos personales y de familia. El balance en estos 20 años es positivo, francamente.

En aquellos tiempos, del pleistoceno medio, un móvil de empresa significaba un status no sólo empresarial sino también social. Llegabas a una reunión con tus amigos y lo primero que hacías era depositar el ladrillo en la mesa a la vista de todos, con un no sabe uno cuando le pueden llamar, en cualquier momento la NASA puede requerirme´, y se intuía un `Ohhh’ del conjunto que te hacía elevarte un palmo del suelo, y eso sí, pagar la ronda pues eres el patentado del grupo de colegas.

Hoy tiene un móvil hasta el último de los ciudadanos y, sin duda, mucho mejor que el que le puedan asignar en una empresa media de este país.
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Antes la empresa te proveía de tecnología y ahora eres tú el que le provee a tu empresa.
Tu móvil personal es mejor y muchos millennials conocen apps, redes sociales mejor que el informático de la empresa que está desbordado, como poco.

Ahora, la asignación de un móvil corporativo ha dejado de ser una medida de conciliación para convertirse en una especie de juego: ‘¿De verdad que además de mi IPhone 7plus, tengo que llevar el móvil chino ese que me habéis dado?’

Las empresas que se quieren anotar un tanto en esto de la conciliación sólo pueden o elevar la oferta, cosa bien difícil con los millennials, o algo más razonable que es permitir que se traiga su tecnología y convertirla en corporativa”.

Por ejemplo, si no te importa utilizar tu Smartphone personal para un uso corporativo, te otorgamos un vale de “tantos euros’, que es el equivalente al móvil corporativo, para que lo puedas utilizar en la tienda Apple o donde quieras y, además, nos hacemos cargo  de la línea, ADSL o parte de ella. Esto sí puede gustar a las nuevas generaciones.

En la misma línea se puede ‘no obligar’ a un móvil corporativo concreto (salvo que estéis dispuestos a suministrar iPhones o Samsumg Galaxy de primer nivel) y otorgar el valor para que cada persona compre el que desee aportando la diferencia. Queda pelín cutre pero no lo dudéis mejor que ¡¡obligar a llevar los dos!!

Hoy en día el Smartphone no es sólo una herramienta de comunicación, es la forma de relacionarse con el mundo exterior, cámara, memoria- archivo, redes sociales, apps de todo tipo y condición.

En el pleistoceno, asignar un móvil de empresa era guay y se consideraba una herramienta útil para conciliar. Hoy en día ha dejado de serlo e, incluso, si no estás avispado, puede jugar en tu contra!!


Ánimo!!! 

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El Corona “reina” en el teletrabajo ¡Gloria al rey COVID19!

Tenía que ser algo minúsculo y despreciable como el Covid19, alias “Coronavirus”, el que se llevará la partida. Ni siquiera es un ser unic...