'Women to the edge of a nervous breakdown' o en roman paladino 'Mujeres al borde de un ataque de nervios'


Esta cita Almodovariana nos viene que ni pintada para presentar a nuestro próximo avatar social.

Prodríamos prototiparlo como una mujer de entre 40 y 45 años con 2-3 hijos que trabaja fuera del hogar con o sin pareja, o bien con ella, siempre y cuando el varón responda entonces al apelativo de homo güevazus.

Y es que debería ser de otra forma pero no es, queridos varones.

A nosotros nos estresa el curro, el tráfico, cuando pierde nuestro equipo (esto no es válido para los del Barça) o cuando nuestra mujer nos pregunta ¿en qué estás pensando? Hace mucho que no hablamos… pero el resto na de na, queridos.

Pensemos en uno de nuestros avatares al borde de un nervous breakdown en el pasado mes de septiembre…

Recoger maletas, lavar, planchar y ordenar, limpiar la casa ¿por dónde entra tanto polvo?, las actividades extraescolares, hay que inscribir a Gonzalo en el kárate que luego no hay plazas y a Paula en danza moderna ¿habrán salido ya las listas? Si nos quedamos fuera otra vez la apunto aunque sea a full-contact, pero ésta en casa no se queda abusando del Tuenti.

Vuelta al curro, 300 e-mails, tengo que buscar tiempo para subir las fotos de las vacaciones a Facebook, siempre me toca todo a mí.

-          Vaya, nueva organización, se han cargado a mi jefa… a comenzar de nuevo.

La ropa del curro, - anda, si la dejé en la tintorería antes de vacaciones, esta tarde “ir a recogerla”.

La pelu, vaya pelos he traído. A mí el sol y el mar me destroza, comprar acondicionador y crema suavizante, hoy lo he salvado en el curro pero mañana para conocer a mi jefa o me pongo una gorra de rapera o le digo que ha habido un incendio y he escapado por los pelos...  por los pelos nunca mejor dicho.

Sin falta la pedicura, parezco un halcón peregrino.... qué garras…

¡Comprar leche corporal! ... estoy reseca, me acerco a un vaso de agua y lo absorbo  ¡pero que me ha hecho el sol este año!

Llamar a Gladys para ve si se puede quedar con los niños hasta que empiece el cole, hasta el 12 se me va a hacer interminable, pero me querrá cobrar a 12€/hora, que sale mejor que yo, además anuncian huelga.¡lo que faltaba!

Anda los libros… Pasar por la librería a recogerlos, pero ¿en qué librería los dejé?

Esta tarde sin falta. Anda no, que voy a la pelu. Entonces mañana. No, es tarde y si se lo digo a Alberto y va é? No, que ni recuerda el curso que hacen sus hijos, el muy capullo!

De vuelta al curro. Fantástico este e-mail por la maldita crisis, me quitan la plaza de parking. Pues a ir en transporte público, una hora menos de sueño… ¡pero si estoy durmiendo 6 horas peladas! Y que no se me olvide comprar deportivas nuevas a Paula, mañana empieza el entrenamiento de baloncesto y me ha dicho que se borra de padres si le mando otra vez con las manoletinas y que no cuela que le pinte 2 rayas... ¡Estoy desesperada! ¡Esto no es vida! ¡Quiero conciliar!

Mientras tanto el homo güevazus...

Vuelta al curro, siesta, anda si es martes ya hay Champions y esta tía, ¿qué le pasará ahora? Anda como acelerada… ¿No será la menopausia, esa que me han dicho que es muy mala?

Y es que nuestro avatar de este mes es sinónimo de conciliación. Para ellas conciliar es una necesidad imperiosa cuasi un modo de vida, son usuarias de las medidas de conciliación, el problema es  que pueden llegar a utilizarlas 'en exceso' comparando con sus colegas varones, lo que puede y en muchas ocasiones genera, un castigo, una desproporcionada penalización por parte de las empresas donde trabajan.

Su doble, y en ocasiones triple agenda, les genera una ansiedad constante, si estoy aquí, por qué no allá….

La conciliación se muestra como una válvula de escape como una bocanada de aire fresco que en la mayoría de ocasiones no es suficiente para cubrir sus expectativas convirtiéndolas en opositoras frontales a la misma, no tanto por una cuestión conceptual como por unas diferentes expectativas. Esto de la conciliación, es un cuento chino.

Desde la sociedad civil (si esperamos a nuestros políticos lo llevamos claro) debemos aportar.

El actual modelo de familias de doble ingreso está aquí para quedarse, pero genera efectos colaterales sin duda, algunos de ellos sobre nuestro avatar de hoy, y debemos compartir la carga, no eliminar las causas.

Las mujeres desesperadas necesitan empresas conciliadoras, buscar y encontrar espacio propio y que el homo güevazus evolucione, mientras tanto, mucho ánimo, lo estamos intentando.

Mi más sincero homenaje a todas las madres de este país, heroínas donde las haya y sobre todo a aquéllas que no cuenten con servicio en casa. 

A Marisa, esposa de homo güevazus.

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