Mi primer día de cole

Si alguna medida de conciliación he disfrutado intensamente ha sido la de poder acompañar a mis hijas en su primer día de colegio.

Lo he hecho desde el año 2006 hasta este curso 2015 – 2016 que me temo será el último.

Lo he disfrutado… y he lamentado los años anterior en los que siendo darkworker no pude hacerlo, y me ha dolido y me ha arrancado un trozo de corazón, porque la vida son emociones y experiencias la gran mayoría, intangibles.

Ahora que soy un conciliator, y además 2.0 ,os lo puedo decir. No os lo perdáis!!! Ni tampoco las funciones de Navidad y fin de curso, y sus primeros pasos y la caída del primer diente y … bueno que me voy del tema.

El primer día de cada curso es especial…Los compañeros algunos nuevos, la nueva clase, el salto de ciclo, ahora al otro lado del edificio, al patio de los mayores.,,

Es  energía a compartir con ellos, qué intensidad ya desde la noche anterior.

Y a mí me gusta vivirlo en primera persona, acompañarles, dejarles en sus filas…

Pero claro estaréis pensando… ¿Cómo pueden decir esto? ¡Esto implica llegar tarde al trabajo, que es lo más importante (lo único diría yo) en nuestras vidas!!

Sí debo reconocerlo…en estos momentos con un rectángulo de cartulina negra sobre mis ojos…Yo he llegado tarde el primer día de cole durante…10 años!!! He llegado a las 10 h 15 aproximadamente, con más de una hora de retraso! Qué provocación!

Y saben ustedes. No pasó, ni pasa, ni pasará ABSOLUTAMENTE NADA! Ni llamó Obama preguntando por mi, ni la tierra modificó su órbita, ni las abejas dejaron de hacer miel!

Nada de nada,… bueno que mi corazón está un poco más fuerte. Con cada emoción vivida y compartida! Esto sí es cardiosaludable.

Y escribo el que seguramente será el último año que podré disfrutarla… ¿Qué haré el año que viene? Y será el último sin remisión, porque mi hija pequeña irá a …1º de la ESO al curso que viene!

Y yo como habrán comprobado soy un sentimental pero no soy tonto. Aprecio mi vida y mi integridad física. Y lo sé porque tengo otras dos hijas en el “insti” y sé perfectamente como funciona esto….

¡Qué tengo una orden de alejamiento del “insti”!, Que no puedo acercarme a más de 500 m, sopena de derribo, por mis propias hijas!

Si uno aprecia su vida, y quiere tan solo un poco a sus hijos, no te acerques, despídete en el ascensor, o en la panadería de la esquina siempre y cuando no esté en la visual del Instituo,.. si les pides un beso quizás te lo den entonces, no sin antes otear en un sentido como suricatas y otro que no haya “moros en la costa”.


Quizás me dejen volver a llevarlas a la Universidad, se me hará largo. . me temo, mientras tanto, lo he disfrutado… y ustedes?

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