¿Somos todos somos iguales ante la conciliación?



No voy a ocultar esta premisa ni un solo párrafo.

Aquí va desde el principio sin ambages….

Para mí, no todo el mundo debe tener el mismo salario: ¡Así queda dicho!


No todo el mundo tiene las mismas capacidades, pero sobre todo, no todo el mundo está dispuesto a comprometerse de igual forma, y por último no todo el mundo contribuye de igual manera a los resultados de una organización.

Este es el principio de la equidad que es mucho más útil que el de la igualdad, cuando de compensación hablamos.

¿Hasta aquí de acuerdo?

Síganme un poco más….

Si la conciliación es una forma de retribuir más allá del salario “clásico” incluyendo aspectos emocionales, de beneficios extra-legales, etc, etc. ¿No parecerá razonable pensar que NO  todo el mundo debe tener la misma conciliación ya que es parte de la compensación total?

Seguramente estarán ahora diciendo un ¡pues claro!

Pero ¿quién se atreve?

¿Quién se lanza a dar más conciliación a aquellas apersonas más comprometidas por ejemplo? ¿o que….sencillamente aporten más resultados?

Aquí, en este país, en las Españas, no oiga aquí… al revés.

Le damos más conciliación al que menos aporta, al que además está más protegido por un convenio colectivo…y ¿al que más aporta?  ¿qué le damos? Pues está claro, vaya pregunta… ¡Más trabajo! El trabajo que no hace  otros por ser tan odioso!

¿Con éstas….cualquiera despunta, eh?

Para ir concluyendo, afirmo que a mi me parece del todo razonable que la conciliación no sea un “café para todos”, que permita distinguir a los mejores y pagarles mejor con este salario emocional, ¿por qué no?

Ya sé lo que dicen los sindicatos, incluso la legislación laboral, pero también sé que fueron concebidos y desarrollados para una etapa post-industrial y que no nos sirve para el nuevo modelo laboral que precisa la sociedad del conocimiento.

También sé que, si nuestras organizaciones estuvieran dirigidas por líderes sindicales y jueces / juezas de lo laboral, no estaríamos donde estamos, entre otras muchas cosas por su aversión al riesgo.
Para finalizar ¿Esto quiere decir que cada persona debe tener un programa de conciliación específico? Pues si no es así, lo más parecido…

El éxito será conjugar un bloque de medidas de conciliación más o menos universales y que están basadas en un enfoque cultural y de valores, de forma que supongan un 70-80 % del peso total de la conciliación, combinando un 20-30 % de medidas específicamente dirigidas a la persona  y que no tienen por qué ser coincidentes con el/la de al lado, como tampoco lo será el salario, espero!


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